¿Y el uso del tiempo? ¿Cómo nos organizamos?

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Cuando hablamos sobre desescolarización, necesariamente debemos re-pensar el tiempo. Por años lo hemos concebido dentro de un horario, calendario, agendas, etc; que si bien nos han ayudado a organizarnos, también responden a una lógica de productividad que está basada en alcanzar resultados. 0983587598

No quiere decir que cuando hablamos de aprendizaje no existan resultados que se vean como parte de un proceso. Pero son justamente eso, resultados de un proceso, de algo más profundo, importante, trascendente que sucede en la vida de toda la familia. En el camino de la desescolarización, somos todos los que aprendemos y lo hacemos principalmente en nuestro ser.

El sistema de evaluación con el que tan injustamente y sesgadamente nos miden; debe ser reivindicado cuando escogemos educación sin escuela. Esa manera de resaltar el HACER por sobre el SER, de evaluarnos según lo bien o mal que hacemos las cosas o mas bien como termina plasmado en un cuaderno o papel DEBE darse la vuelta hacia un paradigma que comulgue con un crecimiento pleno e integral.

Re-ver el concepto del tiempo nos invita a confiar en que nuestros hijos están aprendiendo, no por los resultados que “arrojan”, sino por los frutos que vamos viendo en sus vidas, en la felicidad, autonomía, conexión y pasión con la que viven. Por lo tanto, fortalece el sentido de que el tiempo jamás debe ser el reloj que marca el ritmo de nuestros días; sino el que nos brinda la oportunidad para vivir con equilibrio y armonía.

Para esto consideremos la rutina familiar natural de despertarse, comer, dormir, descansar, limpiar, etc. El tiempo se estructura a partir de esas necesidades básicas y va fluyendo además con nuestras propias intenciones diarias.

¿A qué me refiero con intenciones? A la manifestación de nuestras pasiones, intereses, dudas. A  la deliciosa oportunidad que nos brinda la desescolarización de aprender aquello que queremos aprender. Para poner un ejemplo: hoy jueves quiero escribir un pequeño artículo y trabajar una hora sobre unos diseños; estas son mis intenciones que a  me estructuran el día a mí y lo hacen junto al día del resto de mi familia. Dependiendo de la edad tienen más habilidades de organizarse según SUS propios intereses. Por ejemplo, mi hijo de 5 años dice: hoy quisiera hacer un rompecabezas e invitar a jugar a las vecinas. Eso nos da la pauta para organizar el día también con esas intenciones y sabiendo que por lo menos para la primera actividad posiblemente requiera apoyo mío y para la segunda pueda ofrecer hacer sánduches juntos para finalizar la jornada de juego.

De esta manera, podemos observar que el día no se configura desde afuera, o sea no hay una agenda o un currículo que determina cómo voy a llevar ese día. Sino, son las ganas de vivir, de aprender, de desplegar nuestro ser en acciones que nos lleva a trazarnos intenciones que a la final terminan en acciones concretas, en resultados visibles o no (como el juego con las vecinas).

Peter Gray, menciona que en nuestro ADN está la capacidad de organizarnos y que ésta se va desarrollando con la edad; por lo tanto, nuestros hijos e hijas también lo tienen van a aprender a utilizar su tiempo como lo necesiten y según lo que quieran aprender. Debemos confiar en ello, proveyendo de herramientas para hacerlo; por ejemplo mi hijo de 5 años podría concentrarse tanto en una actividad que se olvida hasta de comer y no para de hacer sino hasta que acabe. Varias ocasiones sino le sale como él quería se frustra tanto que acaba muy mal; por lo que solamente a manera de sugerencia le digo que podemos hacer por etapas, que podemos tomar un refrigerio en medio o dejar para otro día (si es algo muy largo). No le impongo mis tiempos porque yo sí que necesito comer y tengo menos paciencia que él en proyectos minuciosos; pero le sugiero, quiero que sepa que nosotros manejamos al tiempo, no éste a nosotros.

En fin, deseamos primeramente como adultos desaprender esta absurda lógica que nos han impuesto de estar siempre presionados por el tiempo, de vivir apurados, incluso de medir a otros por cuán ocupados se ven.

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V Encuentro “Mushuk Away”

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Gracias Mushuk Away 2018 por este precioso tiempo compartido. Gracias a todas y todos por la siembra de tantos pensamientos, sentimientos y sensaciones bellas. Gracias por la vulnerabilidad y transparencia en los intercambios de palabras. Por la entrega y la humildad con la que se dieron en este espacio y se dan a sus proyectos, familias y comunidades. Gracias por hacer evidente que este gran sueño de “otro mundo” se construye desde abajo y con corazones como los suyos desprendidos del anhelo de poder, fama, dinero y relevancia.

Gracias por la sentida “ronda de abrazos de despedida” que penetró hasta lo profundo del alma sembrando en el interior la realidad maravillosa de sentirnos acompañados, de sentirnos en familia. Gracias a la escuela “La Nueva Esperanza” que nos movió e inspiró con la determinación de las familias del Puerto Cabuyal por ofrecer la mejor educación a sus hijos;  una que les compromete con sus vidas, su presencia y su tiempo. Muchas gracias al equipo organizador y servidor de esta preciosa propuesta educativa por inspirarnos con la pasión, entrega y trabajo reflejado en cada rincón y en cada niño y niña.

Gracias al hermoso lugar que fue nuestro hogar durante 4 días y 3 noches por ser catalizador de una experiencia decolonizadora. Allí “desconectados” tuvimos la oportunidad de conectar mejor con la naturaleza, con nosotros mismos y con los demás.
Gracias a todos y todas por ser quienes son. Ahora con el corazón lleno de alegría, fe y compromiso, seguiremos construyendo cada una desde su particular realidad, pero unidos como familia en un sueño que late como un solo corazón: MUSHUK AWAY – “Nuevo Tejido”.
Gracias a Julián Larrea (Asociación SER – Macas) por el registro audio-visual que nos permitió hacer esta pequeña edición de lo vivido en este hermoso encuentro.

La economía familiar cuando educamos en casa

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Por Karina Rodríguez

Habíamos iniciado ya la “conversación” sobre esta temática clave en un post previo. Sin embargo, ahora queremos ahondar más en este tema, que sin duda, es fundamental en la no-escolarización o desescolarización.

El fuerte vínculo que existe entre el sistema educativo y el sistema económico nos invitan a re-pensar el trabajo, el sentido de productividad; a re-evaluar el presupuesto, deudas e inversiones y a re-conciliar nuestro concepto de éxito.

Nos queda claro que la escuela, desde su origen, fue el lugar de entrenamiento para la “mano de obra calificada” en la época de la industrialización (https://www.youtube.com/watch?v=VHKGEI-q4wk) y desde allí ESCUELA Y EMPRESA se deben lealtad. Íntimamente conectadas, han ido ajustando horarios, años de escolarización y currículos. Actualmente, lastimosamente la rigidez de la educación no se llega a actualizar a lo que las empresas reconocidas exigen y peor aún logra formar gente emprendedora, gestora de proyectos distintos (https://www.youtube.com/watch?v=-Egxm5QuW9o).

Es por esta razón, que pensar en desescolarización nos invita necesariamente a re-ver el tema económico. Principalmente cuando éste aparentemente es un impedimento para hacerlo. No cabe la menor duda que educar en casa es un proyecto familiar que nos brinda la enorme posibilidad de detenernos a pensar, sentir y actuar a favor de un plan de vida que viabilice estos sueños y por tanto re-defina nuestro estilo de vida, la participación de cada progenitor en las dos áreas: la educativa y la productiva y hasta en algunos casos nuestro lugar de residencia. (Conocemos a varias familias que se han mudado a otras ciudades en las que contaban con un terreno o casa para residir o ciudades en las que podían prescindir del automóvil; brindándose así como familia la oportunidad de no caer dentro de ese círculo vicioso de nos presenta el famoso progreso: el endeudamiento).

Optar por la desescolarización, nos ayuda a recortar gastos de pensiones, movilización, actividades extracurriculares y a veces hasta la alimentación fuera de casa. Además, nos brinda la oportunidad para iniciar con proyectos productivos propios y/o a impulsar a nuestros hijos, ya de jóvenes, a hacerlo. (Hay que tomar en cuenta que la escolarización secundaria fue también un invento tardío que benefició al mercado, manteniendo como consumidores “improductivos” a los jóvenes que antes podían contribuir económicamente).

En fin, se cae en un gran error al pensar que esta opción sin escuela exige económicamente más que la escuela o que es imposible para familias con recursos limitados. Creemos firmemente que siempre hay maneras, siempre que se quiere se puede. Al fin y al cabo la felicidad y desarrollo integral pleno de nuestros hijos merece re-estructurar todo lo que sea necesario.

……

A manera de inspiración, la fanpage de una familia que en su anhelo de hacer educación en casa cambió hasta de lugar de residencia, de Quito a Macas y más tarde la recompensa fue hermosa; la creación de un interesante proyecto: https://www.facebook.com/VoluntariadoenMacas/

Otra de una madre que renunció a su trabajo para estar con sus hijos e hizo realidad un sueño que potencia el aprendizaje de sus pequeños junto a otros: https://www.facebook.com/Tamandua-131253923724557/

La página web de Natalia Rivera que trabaja flexiblemente en su profesión turística para acompañar los procesos de aprendizaje de sus hijos y que además para acompañar a otras familias en este proceso y generar algunos ingresos creó: http://www.contusguaguas.com/

 

¿Cómo debo prepararme para facilitar el aprendizaje de mis hijos?

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Por Karina Rodríguez S.

¡Vaya pregunta! Es que no existe una sola respuesta, ni peor aún recetas para ser los mejores facilitadores de nuestros hijos. Sin embargo, existen fundamentos que en familia debemos discernir, decidir y construir; para luego convertirnos en aquello que queremos transmitir.

No te preocupes si tus hijos no te escuchan, te observan todo el día. María Teresa de Calcuta

Nuestra cosmovisión, cómo percibimos nuestra existencia, qué consideramos esencial para vivir, cómo nos relacionamos con  todos los seres vivos, cómo nos conectamos con lo trascendente; en fin lo prioritario y fundamental para nosotros, es aquello que sin hablar, transmitiremos a nuestros hijos. Se visibilizarán estas perspectivas de distintas maneras: a través de cómo manejamos el tiempo, el cuidado que damos a la naturaleza, qué consumimos y cómo lo hacemos, qué atención le damos a los problemas sociales que nos rodean, qué tiempo y cuidado dedicamos a quienes requieren de atenciones especiales en nuestra familia y amistades, etc.

Desescolarizar requiere, sin duda alguna, de una revisión profunda y constante de aquello que nos sostiene, inspira, impulsa y mueve como personas y familia. Porque el aprendizaje trasciende aquello que nos enseñaron en la escuela. Aprender es vivir, por tanto representa no solo lo que sepamos, ni solamente lo que hagamos, sino principalmente cómo SEAMOS.

En nuestro caso, lo que queremos transmitir a nuestros hijos son valores, herramientas, vías para que ellos y ellas sepan que hay alternativas a los caminos ya establecidos por la sociedad. Hay esperanza de construir algo distinto, de la mano de otros y otras, no compitiendo, sino colaborando. Que conozcan que pueden contribuir a un mundo distinto y sobretodo, pueden creer en ellos mismos y construir aquello que sea fiel a su esencia; a lo más único y propio de sí mismos.

Por tanto, para ser modelos de esto, necesitamos de-construirnos, des-escolarizarnos, trans-formarnos en las mejores versiones de nosotros mismos y este es un camino de toda la vida; un camino que lo recorreremos de la mano de nuestros hijos. Para esta importante jornada, nos acompañarán la compasión, la paciencia y la humildad. Reconociendo que somos sus orientadores, pero no somos los responsables de lo que ellos harán posteriormente con sus vidas. Seremos sus mentores principales, pero seguro irán apareciendo otros en el camino, según sus intereses y tiempos.  Seremos su comunidad  primordial, la de mayor confianza y contención, pero no la única; tejeremos relaciones significativas que nos acompañen en esta aventura y más tarde ellos mismos irán tejiendo relaciones y comunidades de las que se enriquezcan y a quienes nutran también.

En fin, no hay aprendizaje que valga la pena, sino hay un lugar seguro para hacerlo; un hogar en donde la confianza sea la tierra fértil en la que todos vayamos creciendo…

Les dejamos información sobre Sarah Mackenzie, una extraordinaria madre-facilitadora de 6 hijos desescolarizados y autora de Teaching from Rest: A Homeschooler’s Guide to Unshakable Peace, un libro que debería ser leído:

Curso: “De la obediencia a la colaboración”

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Nuestra querida amiga Rebecka Koritz constantemente está abriendo cursos virtuales para padres, madres y educadores que quieren seguir profundizando en su entendimiento de la naturaleza de los niñ@s para promover espacios de convivencia armónicos y respetuosos. Sus años de experiencia como educadora pionera e incansable observadora hacen que sus cursos tengan una excelente combinación entre consejos prácticos; que vienen desde el corazón de una madre experimentada, e insumos teóricos que fundamentan y respaldan sus propios hallazgos a lo largo de su amplio recorrido como educadora.

Recomendamos con mucho entusiasmo el curso “de la obediencia a la colaboración” y les invitamos a obtener toda la información del mismo en el siguiente enlace:

De la Obediencia a la Colaboración