La desescolarización; camino de regreso a la intuición

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Escrito por: Andrea Peñaherrera y Karina Rodríguez

En diálogos grupales junto a adultxs (padres y madres) al reflexionar en el tema de “los patrones de la escolarización”; la palabra desconexión es una de las más frecuentemente mencionadas. Probablemente éste no es un objetivo intencional del sistema educativo. Sin embargo, sus lógicas terminan desconectándonos. Así con; el sistema de evaluación y su lógica de premio y castigo, el tiempo fragmentado y horarios que no respetan tiempos particulares, la clasificación del conocimiento y las metodologías que no honran el juego, la priorización en lo racional y la memorización , la enseñanza directiva e impositiva, la homogeneización de tantas diversidades humanas y de un mismo individuo, entre otras; terminan provocando desconexión, confusión, alienación, división y hasta insensibilidad.

Desde su nacimiento, un niño o niña intuitivamente empieza a buscar resolver sus necesidades básicas. Pero la sociedad adulto-céntrica responde y actúa en base a sus propios criterios de lo que un niño debe hacer, comer, aprender y hasta ser. De esta manera, imponemos alimentos, horarios, comportamientos, objetivos, y hasta tiempos para jugar; evitando el juego que aparentemente no es “productivo”. Es así como, poco a poco, vamos desconfiando de sus intuiciones y capacidades innatas para vivir. Desconfiamos de la intuición que es “conocer desde adentro” y damos más valor a lo que viene de afuera.

La autora del Concepto Continuum, Jean Liedloff, escribe en su texto: “Mucho antes de convertirnos en algo parecido al homo sapiens, ya teníamos unos instintos exquisitamente precisos, expertos en cada detalle de la crianza de los hijos. Pero hemos conspirado para confundir este antiquísimo conocimiento de un modo tan absoluto que ahora recurrimos a investigadores para que se dediquen plenamente a resolver cómo debemos comportarnos con los hijos, entre nosotros y con nosotros mismos. No es ningún secreto que los expertos no hayan descubierto cómo vivir satisfactoriamente, pero cuanto más fracasan, más intentan llevar los problemas bajo la única influencia de la razón y rechazan lo que la razón no puede comprender o controlar.”[i]

La autora, quien basó su libro en la experiencia de observación a la comunidad indígena de Venezuela  Ye’kuana, concluye que el ser humano ha abandonado su instinto, para guiarse únicamente por la razón, nuestros impulsos y necesidades vienen determinadas por necesidades creadas por la industria y mercado, y no necesariamente responden a las necesidades fundamentales del ser humano.

Miles de años nos hemos dejado guiar por, en palabras de Liedloff, “las infinitamente más refinadas e informadas áreas de la mente llamadas instinto.” Pero en los últimos años, con el surgimiento de la industria y el colapso de las comunidades, nos han hecho callar el instinto y dar paso a lo que el dinero puede comprar; porque las experiencias de nuestras abuelas, de nuestras madres, ya no nos son suficientes, o las desconocemos. No aprendimos a maternar sin tecnología, sin respuestas a nuestras dudas a un click, no aprendimos a mirar a nuestros/as hijos/as y entendernos en la confianza y la relación continua, porque la separación temprana nos corta toda posibilidad de conexión.

Por ello, cuando hablamos de desescolarización, innegablemente hablamos de apego, de lactancia materna a demanda, de colecho, de respeto y decisiones en conjunto, porque no podemos ser dictadores en la vida de otros seres humanos, mucho menos de nuestros/as hijos/as, porque queremos para ellos y ellas la oportunidad de aprender divirtiéndose, a tener la confianza suficiente en sí mismos y en su entorno para preguntar y explorar, para que se dejen llevar por su instinto de sabios investigadores y grandiosos seres humanos.

 

Video recomendado: https://www.youtube.com/watch?v=7fERX0OXAIY

 

[i] Liedloff, J. El concepto del Continuum. En busca del bienestar perdido. Editorial OB Stare. Cuarta edición. España, 2009. Pp. 47. Versión digital en: https://cabezasdetormenta.noblogs.org/files/2014/10/El-Concepto-del-Continuum.pdf

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LA R-EVOLUCIÓN EN LA EDUCACIÓN

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Por: Karina Rodríguez S.

Estoy convencida de que la educación no necesita más reformas, ya han habido muchas y otras más se siguen gestando y aparentemente ninguna llega al corazón del problema.

En mi opinión, primeramente necesitamos trascender el concepto de educación y empezar a utilizar el término APRENDIZAJE. Educación, connota que hay alguien que enseña y otro/a que aprende y para ello es necesario un espacio o tiempo definido. Aprender, en cambio, lo hacemos todo el tiempo, en todo lado, solos o acompañados.

Aprender es tan natural justamente porque hemos nacido con las capacidades para hacerlo; según Peter Gray (https://en.wikipedia.org/wiki/Peter_Gray_(psychologist), son las siguientes:

  • Curiosidad: es la motivación interna que desde pequeñas nos lleva a aprender a movernos, a relacionarnos, a descubrir el mundo que nos rodea y es a través del juego que lo hacemos.
  • Juego: es la fuerza o actividad que con entusiasmo somos convocados a practicar nuevas habilidades, solos o socializando.
  • Socialización: denota las interacciones, intercambios y conexiones que vamos haciendo con otros y otras; para lo cual no es necesario un espacio específico.
  • Planificación: es la capacidad que más se demora en desarrollar; pero que va afirmando en nosotras la habilidad de trazarnos objetivos, de “mirar hacia el futuro”, de visualizar en perspectiva y trascender a la reacción ante los estímulos. (Mayor información en https://www.self-directed.org/sde/drives/)

Para volver a ser protagonistas de nuestros propios procesos de aprendizaje y así empoderar a nuestros hijos e hijas a ser protagonistas de los suyos; requerimos devolver la confianza al ser humano y su capacidad innata de aprender. Necesitamos volver a confiar en nosotras mismas y así confiar en nuestros hijos. 

De esta manera, las pedagogías alternativas ofrecen valiosas reflexiones, recursos y materiales. Sin embargo; regresar a lo natural y elemental del aprendizaje, es una invitación a re-pensarla desde otro molde. Es una exhortación a no interferir. A facilitar procesos, quitando los obstáculos necesarios para que nuestros hijos e hijas aprendan cuando, cómo y lo que necesiten. Retornar a lo natural y elemental nos convoca hacia una constante desescolarización de aquello que la escuela nos instruyó, la crianza nos domesticó y lo que el sistema nos engañó.

Mientras eso no suceda, seguiremos marcando sus tiempos, sus intereses y a la final, sus vidas. Esta sociedad requiere de adolescentes y jóvenes protagonistas, conocedores de sí mismos, conscientes de sus habilidades, debilidades e intereses personales.  Personas que hayan desarrollado herramientas de vida que les permita confiar en sí mismas y los demás.

Fui docente y consejera de centenares de jóvenes y en sus ojos se veía la desesperanza por saberse responsables del “futuro del mundo”, con la enorme presión por llenar la lista por la que serán evaluados: tener mucho conocimiento, ser muy competitivos y adquirir el mayor número de títulos. Estos jóvenes tenían serios períodos de depresión, baja autoestima, escasa o nula conexión con lo más valioso de sí mismos y por tanto de la vida misma. Creyéndose lastimosamente la mentira que tantas veces les han dicho: “estudia porque sino no serás nadie”.

Estoy comprometida con el cambio y éste empieza en mi hogar, ¿y tú?.

Video recomendado: https://www.youtube.com/watch?v=7fERX0OXAIY

Autodidactas; el juego

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Escrito por Karina Rodríguez S.

Siguiendo con la afirmación de que desescolarizar nos invita a “ser conscientes de que para aprender no se necesita de alguien que ejerza el rol de enseñar” que menciona mi compañera María Eliza Acosta en su último artículo en esta página. Quisiera ampliar este tema del aprendizaje sin alguien que dirija como en se acostumbra en un curso tradicional.

Existen maneras auto-didácticas como la investigación, la observación-experimentación y elaboración de proyectos. Todas éstas son maneras naturales de aproximarnos hacia algo que deseamos aprender más a profundidad. Podemos como padres y madres, reforzar éstas modelándolas primeramente en nuestras vidas como adultos autodidactas.

Para lo cual, es fundamental que recobremos nuestra propia pasión por aprender. Esta pasión innata que se perdió, confundió o apagó debido a la fuerte manipulación que realiza el sistema educativo para enseñarnos aquello que debemos saber. Desestructurarnos primeramente nosotros nos convoca a volver a jugar. A recobrar este entusiasmo que solía llevarnos de niñxs a investigar, observar, experimentar, APRENDER jugando. Jugar e intentar, rompiendo aquellos miedos que nos inculcaron con el sistema de evaluación; recobrando la motivación intrínseca. Aquella fuerza que desde adentro nos movía a jugar sin importar equivocarnos, ni perder o que no sea algo productivo; sino que simplemente nos haga felices.

Quisiera ilustrar con un ejemplo personal, sobre mi proceso con la pintura que siempre fue algo que amé pero desde lejos. En la escuela desde pequeña me hacían pasar a la pizarra para dibujar y lo hacía con tanto entusiasmo y facilidad; hasta que empezaron a calificarme por ello. Mi motivación que era el simple acto de dibujar, empezó a confundirse con la valoración de mis profesoras. Luego los comentarios que me invitaban a la perfección de mi padre me hicieron sentir miedo a “no dar la talla” porque él, mi padre, realmente pintaba y dibujaba increíble. Pasaron un sinnúmero de situaciones, pero en resumen; ahora que tengo 36 años, puedo contar que hace un año empecé a intentar pintar sin miedo a equivocarme, arruinar el lienzo o pared y sin miedo a los juicios o valoraciones externas. Cada vez siento como se va soltando mi mano y empieza a fluir con mi corazón y voy JUGANDO a pintar. Espero que pronto llegue el día en el que pintar sea tan libre y tan auténtico como jugar a pintar es para mis hijos.

Regresando al tema de aprender cuando hay alguien que te enseña; no es lo mismo descubrir, experimentar o crear – JUGANDO. Mi hijo aprende a tomar fotos y a todo lo que puede hacer con la cámara, mientras juega a capturar imágenes y cada vez lo hace mejor y sin guía, sin explicaciones técnicas, ni cursos de fotografía.  Así también, mi hija puede pasar horas experimentando en una “mesita de ciencia” que dispuse con colorantes y otros productos seguros; jugando a hacer ciencia.

Así como es de vital que nos lancemos a jugar, también es necesario que perdamos el miedo a que nuestros hijos jueguen todo lo que necesitan jugar, que intenten aún si desordenan o ensucian o parece que no llegan a ningún objetivo concreto. Al fin y al cabo, el juego libre no tiene un objetivo, a veces incluso parece no tener conexión directa con nada realmente significativo, pero lo es. Es la única manera en la que nuestros hijos e hijas realmente aprenden y nosotros también: CUANDO HAY ENTUSIASMO, CUANDO HAY JUEGO.

Nota: Les comparto este artículo: https://www.self-directed.org/tp/ninos-auto-dirigidos-padres-escolarizados/ y esta secuencia de entrevistas: https://www.youtube.com/watch?v=-Y_lQNJPE6s&t=2537s

PROTAGONISTAS DEL APRENDIZAJE

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Por: Karina Rodríguez

 

“El entusiasmo es el verdadero motor del aprendizaje” – André Stern

No podemos hablar de un verdadero aprendizaje, si no hay entusiasmo. El entusiasmo está profundamente relacionado al interés, motivación, deseo, pasión, ganas, entre otras. Existe en primera instancia, algo que me impulsa, me mueve, me moviliza a buscar más sobre aquello que ha llamado mi atención y sobre lo cuál deseo saber más.

Así es cómo aprendí a ser madre, motivada desde adentro por cuidar de la mejor manera posible a estas pequeñas criaturitas que se convirtieron en mi mayor responsabilidad y mejores maestros.  Seguramente, sin esta necesidad y anhelo, no hubiese jamás aprendido nada sobre maternidad. De hecho, antes de decidir ser madre,  me interesó muy poco el tema, ni siquiera  la infancia, crianza ni educación.  En esta aventura en la que me embarqué hace más de 5 años y es constante, cotidiana y vivencial; han sido varias las herramientas de aprendizaje; entre ellos: libros, videos, pequeños cursos o talleres, diálogos con otras madres viviendo la misma experiencia y por supuesto la observación diaria conociendo a mis hijxs aprendiendo con ellos y de ellos.

De la misma manera, ocurre en nuestros hijos e hijas. Simplemente, la necesidad y el entusiasmo por ser parte de la sociedad que les rodea les lleva a aprender a hablar y más tarde a leer y a escribir; entre otras innumerables habilidades que adquieren para relacionarse.

Por lo tanto, pensar en desescolarización, sin permitir a nuestros hijos escoger las maneras en cómo aprenden; sería como hablar de ejercer ciudadanía y sólo permitirnos votar por alguien y luego no dejarnos hacer nada más. Cada niño y niña tiene una manera de aprender distinta y así en cada área de su vida. Es por ello, que estandarizar una sola manera de aprender ha traído los resultados que ya estamos viendo en el sistema escolar y no queremos reproducir convirtiendo la educación en casa en una escuela en casa.

El otro día encontré a mi hijo “leyendo” atentamente algo en su libreta y luego escribiendo en una hoja, como quien repasaba algo. Le pregunté qué era lo que estaba viendo y me enseñó sus propios apuntes de números del 1 al 20. Los había hecho con la ayuda de su abuelita, para aprender su orden y su forma. En la casa, hay varios recursos para “aprender” sobre números; sin embargo, él prefirió idear su propia manera de aprender a contar. Un día lo sorprendí contando hasta 150 y escribiendo ya varios de ellos. Los números siempre le llamaron la atención, no fue algún anhelo en particular nuestro de “meterle” los números; de presionarlo a que ya cuente, creyendo que ésto sería aprender lo básico de matemáticas. Fue su sincero gusto por los números y porque desde chiquito los relacionaba con objetos y contaba todo lo que podía. Hoy por hoy, hace algunas sumas y restas con maneras que él mismo ha creado para hacerlas.

Por consiguiente, extiendo la invitación a confiar en nuestros hijos e hijas. A confiar que son seres que nacieron apasionados por aprender; lo han demostrado desde que nacieron y lo seguirán haciendo si lo permitimos. Si nuestra presencia en lugar de interferir, imponer y obligar; empodera, quita obstáculos y viabiliza. Si nos desescolarizamos primeramente nosotrxs, recordando que aprendemos de distintas maneras; aceptando que hay varias herramientas y que ellos sabrán encontrarlas, y lo harán con entusiasmo.

Nota: Recomiendo este video de un adulto que jamás fue escolarizado: https://www.youtube.com/watch?v=eB0q5NCrjfU

Ser facilitadoras y madres / ser facilitadores y padres

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Por Karina Rodríguez S.

 

¡Qué privilegio es éste de ser madres/padres conscientes y responsables de la formación integral de nuestras hijas e hijos! Somos sus referentes y orientadoras. Somos las responsables de facilitar  herramientas, estímulos y oportunidades para que aprendan cómo y lo que ellos quieran y así mismo nosotros somos quienes aportamos mayormente en el desarrollo de la confianza en sí mismos y en los demás. El amor que les demos contribuirá significativamente en su seguridad para enfrentar la vida. La paciencia, ternura y serenidad con la que actuemos y sobretodo en los momentos difíciles, les fortalecerá su interior con paz y conexión profunda.

En mi opinión, los aprendizajes más relevantes para vivir una vida plena son aquellos que no se enseñan desde afuera; sino que se refuerzan en el interior. Nos encontramos ante una época desafiante como sociedad, necesitamos transicionar hacia algo distinto. Como padres y madres, es nuestra responsabilidad y enorme tarea re-pensar cómo se han venido haciendo las cosas y los paradigmas que se han ido implantando en nosotros y nuestros hijos y re-verlos a la luz de lo que ellos necesitan y enseñan.

La competitividad y productividad ya han arrojado resultados en los que la desesperanza, la discriminación y la violencia están presentes.  El acompañamiento desde el amor se vuelve una tarea fundamental. La facilitación de aprendizajes del espíritu y el corazón se convierten en materias imprescindibles en el diario vivir (nuestros hijos bien lo saben) y para ello debemos recordar ser por encima de todo padres y madres.

La presión, evaluación y disciplina que nos inculcaron en la escuela y en casa por alcanzar aquello que el currículo escolar exigía; es algo que necesariamente debe ser extirpado de raíz, principalmente en nosotros, si queremos niños y niñas cuyo éxito futuro brote de la gran fortaleza que llevan dentro y de las herramientas que hayamos aprendido juntos; para que así las semillas de los sueños que están en ellos germinen en tierra fértil; siendo ellos quienes los construyan.

Tuve la oportunidad de ser docente de centenas de adolescentes y jóvenes y pude observar mucha desesperanza sobreviviendo en un mundo que sentían que les iba a “comer vivos” sino estudiaban, eran los mejores y obtenían muchos títulos. Olvidando sus preciosos sueños, decidían cada día despertar a un mundo hostil desconectados de lo más profundo de su esencia; aquella que necesitamos recuperar para abrazarnos como humanidad y construir algo distinto. En fin, tenemos un gran desafío por delante; de la mano de nuestros hijos seguiremos descubriendo el camino.

 

Nota: Les recomiendo este video: https://www.ted.com/talks/robert_waldinger_what_makes_a_good_life_lessons_from_the_longest_study_on_happiness?language=es&utm_campaign=tedspread&utm_medium=referral&utm_source=tedcomshare#t-29869

 

La desescolarización, una responsabilidad compartida

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Por Karina A. Rodríguez S.

La desescolarización no es solamente una opción educativa; es una opción de vida. Es una decisión que demanda muchos cambios y la principal ocurre en nuestros corazones; en la manera en cómo nos percibimos como seres humanos, como profesionales, como padres y madres, como hombres y mujeres.

En nuestra cultura patriarcal y machista, ésta tan normalizado el rol de “proveedor” de el hombre, que muchas veces “cargamos” como mujeres toda la crianza y en este caso, toda la educación de nuestros hijos. Asumiendo incluso que así debe ser, renunciando a nuestros propios intereses como mujeres, postergando hasta nuestras  necesidades. Con esto no quiero decir que no deban haber esfuerzo y renuncia. Sin embargo, el se atribuya este deber a la mujer; considero debe ser radicalmente de-construido.

En lo personal, estoy convencida de que la desescolarización abre una gran oportunidad para de-construir un sin número de perspectivas que el sistema por años nos ha inculcado. La de mujer-madre y hombre-padre, es una  de ellas. Quizás una de las más controversiales; pero así mismo fundamentales. Al fin y al cabo la desescolarización trae consigo un camino distinto, uno que permite construir narrativas propias que re-signifiquen nuestros roles, paradigmas, vidas.

En lo personal, no quiero seguir reproduciendo, desde la educación en casa, las desigualdades tan violentas entre géneros de nuestra sociedad y por lo tanto, estoy totalmente a favor de otra perspectiva: una que incluya al hombre en la crianza y educación y esto trasciende a la aportación en lo económico. Considero que necesitamos una perspectiva que nos empodere como mujeres más allá de la maternidad y que empodere  a los hombres más allá de la profesionalidad. 

El camino que debe ser transitado para despojarse del anhelo por reconocimiento, aceptación y valoración externa es duro; porque se trata de renunciar incluso a las expectativas propias y de la familia sobre el éxito profesional, el desarrollo personal, etc.

Sin embargo, caminar de la mano madre y padre en la incierta pero preciosa aventura de la desescolarización, construye para nuestros hijos e hijas caminos de igualdad, de compromiso y de responsabilidad compartida entre hombres y mujeres; abriendo así también sendas para el florecimiento de cada miembro de la familia.

 

 

Nota: Recomiendo este canal de muy ricas y profundas reflexiones: http://thevoluntarylife.com/ y reflexiones sobre “vivir sin miedo” de Eduardo Galeano.

La desescolarización un compromiso de vida

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Por Karina Rodríguez

Ciertamente, son tantos los aspectos a tomar en cuenta cuando decidimos por este camino. En mi criterio, los aspectos internos son fundamentales.

Optar por la desescolarización es comprometernos con la vida misma; no con una parte de ella. Evidentemente, el compartir todo el día con nuestros hijos nos “descubre”, nos desnuda por completo ya que es allí, en el día a día, donde sale todo lo que está dentro nuestro. Por lo tanto, nuestra sanidad interna, madurez emocional, herramientas para relacionarnos, etc…requieren un trabajo imprescindible y constante.

No podemos simplemente abandonarnos a la idea de que nuestros hijos crezcan “libres” asumiendo que esto es al azar, a lo que venga. Nuestro rol es fundamental, es nuestro amor y confianza en nosotros mismos y por ende en ellos, la tierra fértil en la cual florecerán. Nuestro rol es proactivo, nos convoca al constante crecimiento, a la observación continua, al aprendizaje ilimitado. Nuestra presencia es contención e inspiración, es humanidad comprometida con el cambio. Es apoyo constante que empodera permitiendo incluso la frustración y el error. Nuestro rol no es de evaluación, comparación, presión, ni juicio es de acompañamiento amoroso que conoce, viabiliza, abre caminos, ofrece herramientas y brinda oportunidades. Nuestra palabra no elogia para no crear vicios a la motivación externa, nuestra palabra valida, orienta, acaricia.

Este camino conlleva un compromiso a ser la mejor versión de nosotros mismos. Lo hacemos movidos por nuestras hijas e hijos, pero principalmente lo hacemos por nosotras porque nos merecemos evolucionar.  Nuestros hijos necesitan crecer en un ambiente de amor, seguridad, de ternura, de buen trato, de amabilidad y de humildad; en un ambiente que brinde lo que la sociedad adolece. Necesitan aprender a confiar en sí mismos y en los demás seres humanos; requieren herramientas para relacionarse, resolver conflictos y lo harán siguiendo nuestro ejemplo.

Fui docente y consejera de centenares de adolescentes y jóvenes y vi la desesperanza e incertidumbre con la que afrontan la vida y el futuro. Estoy convencida, de que este mundo necesita niños y niñas que crezcan con fe en la humanidad y esperanza en el futuro. Serán éstos junto al amor, los motores que los mantendrán viviendo plenamente, construyendo alternativas a lo establecido.

¡Por nuestras hijas e hijos, por las futuras generaciones, por nosotras y nosotros mismos, empecemos siendo el cambio que queremos ver!

 

NOTA: Recomiendo los videos y libros de SERGIO SINAY, ensayista, narrador y periodista. Investiga y escribe sobre vínculos humanos, temas existenciales, sociales y filosóficos: https://www.sergiosinay.com

Vilcabamba- caravana de reconocimiento RED MUSHUK AWAY

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Por Juan Pablo Andrade

Tomando a la educación como eje rector de las jornadas, muchas voces expresaron, lo que el tiempo va reconociendo, la implementación y acompañamiento en metodologías educativas que brindan la responsabilidad y confianza del aprendizaje, formación e interrelación con el medio social en las niños y niñas, en los adolescentes y jóvenes, y en una especie de reencuentro con la educación a través del desaprendizaje de personas adultas que gestan los espacios. Nombres, citas, bibliografía, activaciones, actividades se comparten y se cuestionan, pero al final el sentido de cuestionar al sistema a través de la muestra integridad humana básica en amor y convivencia permiten reconocernos como iguales y disfrutar de la jornada, acompañado de naturaleza, energía y la fuerza que brinda el grupo para proyectarnos hacia utopías, y como dice el poema “cada vez más nosotros y menos del azar”.

Al final el encuentro recae en la reflexión interna y personal mientras se comparte la comida, y de preguntas, si no habría todo ese ruido hecho por wawas corriendo, riendo, saltando y hablando, ¿sería lo mismo? Y nuevamente la pregunta sobre la finalidad de la educación.

La invitación a formar parte de la red siempre está abierta y el tiempo para la acción siempre será el ahora. https://mushukaway.weebly.com/

Link sobre el hermoso lugar que nos acogió: http://chambalabamba.org/

 

 

Desescolarización; ¿asumiré sola esta responsabilidad?

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Por Karina Rodríguez

El término desescolarización, evoca en mí “sacarnos la escuela de adentro” y en realidad todo lo que en este sistema educativo converge. Incluso y sobretodo la idea de competencia, dependencia y dominación que nos enseñan con palabras y acciones. Paradigmas que lamentablemente llevamos dentro y reproducimos a la hora de criar, aprender y acompañar procesos educativos, relacionarnos con los demás en especial nuestros hijos y nuestras parejas y hasta en las maneras en cómo nos valoramos a nosotras mismas como madres.

Sé muy bien que nuestra sociedad latinoamericana está llena de excelente ejemplos de patriarcalismo y machismo y he observado claramente cómo éstos males son perpetuados no solo por hombres, sino incluso por las mismas mujeres. Aceptando el rol que ha sido impuesto por tradición o porque no hemos llegado a sanar y empoderarnos de una verdadera feminidad.

Cuando pensamos en educar sin escuela, debemos re-pensarnos como familia, los roles que hemos asumido como padres y madres. Nos han enseñado que son los hombres los proveedores y las mujeres quienes cuidan de los hijos y la casa. ¿Verdaderamente tiene que seguir siendo así? ¿Podremos encontrar maneras de compartir estas responsabilidades? ¿Somos capaces de abrazar la paternidad o maternidad sin dejar de ser personas que crecen, evolucionan y florecen?

Mientras más conversaciones sostengo con distintas madres de distintas realidades familiares, más convencida estoy de que DEBEMOS re-construir una maternidad y paternidad que no siga reproduciendo estos modelos que tanto daño han hecho a nuestras sociedades y que tanta desigualdad siguen trayendo a nuestras familias.

Sería ilógico e injusto querer construir opciones educativas distintas para nuestros hijos sin re-pensar esta fundamental área del SER. Nuestras hijas e hijos merecen versiones equilibradas, armoniosas y justas de ser mujer y ser hombre. Merecen ver en el día a día el desempeño equitativo de tareas, de responsabilidades y compromisos de la vida (familiar, educativa, económica, etc). Merecen sobretodo padres y madres sanos que se relacionan en armonía.

 

Nota: les comparto un libro muy recomendado:

https://bibliotecamujernaturalyenergiafemenina.files.wordpress.com/2015/09/eisler-riane-el-caliz-y-la-espada.pdf

Alternativas educativas – romper la tradición educativa

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Por María Eliza Acosta

En la necesidad de buscar calidad educativa, los organismos reguladores han tenido que establecer estándares y normas de lo que se espera sea la educación y el perfil de quienes salen de ese sistema educativo.

Parcializando así la valoración de los logros de un educando, donde solo se potencia ciertas áreas de aprendizaje o características de la persona, que cuando llegan a lo que popularmente decimos vida real no son considerados suficientes.

Parece que la visión sobre educación sigue siendo la transmisión de conocimientos por todo lo que vemos está en el currículo y en la actualidad la producción del conocimiento es tan vertiginoso que esta tarea es imposible, entonces nos lleva a pensar que la única forma en que podemos enfrentar a esta realidad es acompañar a los chicos para que aprendan a aprender y seguir pensando que solo hay una forma de educar o de aprender nos limita completamente.

Gracias a postulaciones teóricas como inteligencias múltiples, aprendizaje ágil, pedagogía líquida, educación sustentable y formación integral, podemos comprender que podemos plantear alternativas en la estructura de la escuela, proponer diversidad en la metodología a emplearse en los espacios educativos, que hay otras formas de relación entre los actores involucrados: familias, educadores, estudiantes y comunidad, que la valoración y evaluación de aprendizajes no debe ser solo cuantitativa y sobretodo que podemos educar respetando al individuo, su realidad local y características del espacio en el que habita.

Tener alternativas y opciones educativas nos invitan a realizar una decisión consciente de lo que queremos y cómo queremos educar ya seamos educadores o familias y hasta cierto punto es permitir también que el estudiante también decida cómo quiere aprender. Para tomar esta decisión no nos queda más que investigar y exigir, haciéndonos también responsables, significando mayor compromiso y participación de los diferentes actores.

El generar alternativas educativas no concebidas como espacios extra sino como espacios reconocidos, respaldados y hasta promovidos permitirá no solo un enriquecimiento de la educación en general, si no que a su vez habrá una producción propia y contextualizada sobre educación.

Hablar de educación alternativa es confiar en la capacidad humana, capacidad comunitaria, reconocer el valor de los profesionales en educación, involucrar a la familia y transformar la teoría en buenas prácticas.

Necesitamos la creación de prácticas educativas alternativas para la creación de una sociedad diversa, tolerante y resiliente.

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Pensar en la tradición educativa es pensar en cómo fue planeada la escuela y en qué contexto se dio donde sin profundizar en aquella información me es necesario aclarar que fue una respuesta a la realidad del siglo pasado en la época de expansión industrial importante.

Para explicar la necesidad de romper la tradición educativa considero que podemos ir analizando algunos elementos de como está planteada la escuela.

Primero el currículo obligatorio, tanto el docente como la institución tienen la exigencia de conocerlo, cumplirlo y lograrlo y si bien si habla que quizá hay flexibilidad en ciertos casos, no le queda al docente que maniobrar con una serie de técnicas o estrategias para que el niño o niña vea que aprender ese contenido es importante, esto en los mejor de los casos, puesto siempre queda la vieja confiable de las calificaciones, donde el conductismo clásico de premio y castigo resulta ser la única salida. Entonces características humanas como la creatividad, la iniciativa, la motivación intrínseca y las intencionalidad  se pierden cuando te TOCA cumplir, porque a el docente y al alumno les TOCA hacer o aprender según lo que requiera el gobierno de turno o los iluminados de turno. Al trabajar por una calificación, que aparte de encasillar al individuo en un número, porque te conviertes en un 10 en un 8 o en un 7 según el rendimiento que tengas ante el criterio unilateral de un adulto, provoca que desaparezca esa necesidad de aprender a solo tener esa necesidad de aprobar, aunque eso implique que seas corrupto, perdiendo todo el valor de la evaluación que es retroalimentación.

Con respecto a la estructura, es impresionante la similitud que posee el diseño de la escuela con un centro de privación de libertad, si bien es por temor a la seguridad de nuestros chicos se han levantado muros, pero que no dejan de dar una sensación de encarcelamiento. La organización de las aulas clasificando por edades en pequeñas habitaciones, no hace más que limitar la socialización que quizá se espera se dé en 20 minutos en el recreo, ojo y eso que se considera que lo bueno de la escuela es el encuentro con otros, dudo mucho que se de una socialización sana, también en el aula cuentas con un espacio reducido de movilidad, cuando los niños para aprender necesitan jugar y mucha actividad y en los adolescentes la oportunidad de comunicarse con quienes le rodean para que por medio de la cooperación se genere aprendizaje.

Y creo que como último elemento a pensar es el uniforme que es como la representación de las normas establecidas y no construidas, donde no te queda más opción que acatar lo establecido y no eres el protagonista de lo que puede suceder en tu entorno, si se permitiera que los chicos puedan expresar libremente su particularidad, en lugar de pasar tanto tiempo verificando el cumplimiento de esas normas impuestas, podríamos generar procesos donde ellos mismos establezcan un sano funcionamiento y participación, donde refleja las particularidades promovemos la diversidad que lleve a la tolerancia y educación hacia la paz. Y bueno se dice que necesitaríamos otra cultura y realidad para cambiar la educación pero considero que debemos romper la estructura educativa para que nuestra cultura y realidad mejore.