Intercambio de experiencias en Macas

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Macas, su olor, su bella naturaleza (Parque Nacional Sangay), su riqueza cultural y su gente (sobre todo con quienes fuimos a compartir) dejan en mí una deliciosa satisfacción de haber ampliado mi corazón y ahondado mi conexión con la Pachamama. Así mismo, los atentados extractivistas que sufre esta preciosa tierra, me han sacado lágrimas de indignación y rabia. En todo el camino me encuentro con rótulos de una absurba campaña ambiental del gobierno que menciona “El agua es vida, cuídala”, “No contamines con basura”, etc. Nos recomiendan o quizás exigen cuidar el medio ambiente, cuando ellos -el gobierno- firman decenas de concesiones del territorio Shuar con empresas mineras.

Me recuerda a manera de metáfora a la absurda EDUCACIÓN que el gobierno nos brinda, por detrás de esta “oportunidad de crecimiento” inoculando una cosmovisión desconectada con el resto de los seres vivos, enrumbada en la productividad, el consumo y el ser mejor así esto signifique arrollar a otrxs en el camino. Siempre la misma manipulación ideológica que extrae lo mejor de la naturaleza y de la riqueza humana. Ambas en nombre del progreso, del avance; cuando lo que hacen es esclavizarnos. Encerrarnos en una burbuja de dependencia. ¡Cómo podemos creernos el cuento de que están velando por nuestro bien! En lo que me concierne decido por la autonomía, la libertad y la armonía …decido caminar al margen de las “oportunidades” con la que nos engaña el sistema dominante.

Gracias a la “Asociación SER” Natalí, Hugo, Tania y Julián junto con sus hijos e hijas por habernos abierto las puertas de su bellos corazones. Gracias, por lo que vibra en sus entrañas y por hacerlo visible y alcanzable a todos y todas. Nos unimos a sus luchas, también son nuestras. Los abrazamos hermanxs del camino; el encuentro con ustedes en Macas, sobrepasó la profundización en lo educativo.

Gracias Felipe, Camilo y los 3 jóvenes de “La Nueva Esperanza” por compartir varias comidas comunitarias y la preciosa humildad y ganas de servir que llevan dentro. Enriquecen nuestras vidas.

Gracias Francisco, Irene y Gabriela por unirse a este encuentro y a la Red Mushuk Away e intercambiar saberes de desescolarización. Nos unimos al sentir de prolongar este camino sin escuela hacia lxs jóvenes y adultxs.

 

    

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Conociendo a nuestros hijos

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Por María Eliza Acosta

Al decidirnos por la des-escolarización optamos también por confiar en las capacidades y particularidades de nuestros hijos e hijas y a su vez en las nuestras. Una de las frases que he escuchado regularmente a familias que ya van algunos años desescolarizando es “ahora conozco más a mis hijos y confío más en mí”.

Siento que es natural que tengamos ciertos temores e inseguridades al enfrentar el aprendizaje de nuestros hijos. Temores que vienen programados por una escuela que nos enseñó que no somos capaces de hacer algo si no nos especializamos o estudiamos aquello, en este caso la docencia. Pero al preguntarnos ¿Quién conoce mejor a nuestros hijos? puede permitirnos abrir el panorama, puesto que nosotros como padres y madres hemos podido presenciar cada paso que han ido logrando nuestras hijas e hijos.

Las herramientas más poderosas con las que podemos contar son la intuición y la capacidad de observar, así podemos crear ambientes, facilitar procesos, acompañar aprendizajes y generar experiencias acorde a las necesidades e intereses de nuestros hijos e hijas. Pero para que esta observación e intuición tengan mayor fundamento es importante también revisar contenidos sobre desarrollo evolutivo e inteligencias múltiples.

El primero nos va a permitir comprender ciertas particularidades de cada edad, este estudio lo realizó Jean Piaget y Erick Erickson facilitándonos algunas pautas en cada etapa; puesto que el trato con un infante de 5 a 7 años no tiene semejanza al trato con un adolescente. Las escalas de desarrollo nos explican un poco como el ser humano va evolucionando en un ambiente óptimo y lo que se espera pueda realizar en ciertos márgenes de edad, entonces además de respetar los procesos personales mediante este conocimiento podemos canalizar nuestras expectativas para un mejor acompañamiento sin ser invasivos o indiferentes.

Al abordar el tema de las inteligencias múltiples cambiamos la percepción de lo que se ha creído es la inteligencia, para comprender mejor en la integralidad a la persona y las diferencias individuales cuando se trata de resolver un problema. Howard Gardner en su teoría nos propone una gama de las capacidades cognitivas que puede tener un ser humano y nos invita a valorar esas particularidades, que nacen de las características genéticas propias, el contexto en el que se desarrolla y la decisión a partir de sus intereses. Una visión más integral del individuo nos permitirá respetar y estimar las capacidades de los otros en este caso nuestros hijos.

Estas dos teorías, si bien no son las únicas, pueden facilitar la comprensión de nuestras hijas e hijos, superar temores e inquietudes y sobretodo pueden ser fuente de inspiración para la planificación de experiencias o la creación de espacios de aprendizaje.

Estas escalas e índices pueden ser un referente, más no una camisa de fuerza para catalogar el desarrollo de nuestros pequeños ya que el primer ejercicio que debemos hacer en este proceso es el de confiar.

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¿Y el uso del tiempo? ¿Cómo nos organizamos?

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Por Karina Rodríguez

Cuando hablamos sobre des-escolarización, necesariamente debemos re-pensar el tiempo. Por años lo hemos concebido dentro de un horario, calendario, agendas, etc; que si bien nos han ayudado a organizarnos, también responden a una lógica de productividad que está basada en alcanzar resultados.

No quiere decir que cuando hablamos de aprendizaje no se visibilicen resultados; pero son justamente resultados de procesos más significativos, profundos y relevantes. En el camino de la des-escolarización, queremos incorporar todas las dimensiones del SER y además que toda la familia nos convertimos en aprendices de por vida.

El sistema de evaluación con el que tan injustamente y sesgadamente nos midieron; debe ser reivindicado cuando escogemos educación sin escuela. Esa manera de resaltar el HACER por sobre el SER, de evaluarnos según lo bien o mal que hacemos las cosas o mas bien como termina plasmado en un cuaderno o papel DEBE darse la vuelta hacia un paradigma que comulgue con un crecimiento pleno, integral y constante.

Re-ver el concepto del tiempo nos invita a confiar en que nuestros hijos están aprendiendo, no por los resultados que “arrojan”, sino por los frutos que vamos viendo en sus vidas, en la felicidad, autonomía, conexión y pasión con la que viven. Por lo tanto, fortalece el sentido de que el tiempo jamás debe ser el reloj que marca el ritmo de nuestros días; sino el que nos brinda la oportunidad para vivir con equilibrio y armonía.

Para esto consideremos la rutina familiar natural de: despertarse, comer, dormir, descansar, limpiar, etc. El tiempo se estructura a partir de esas necesidades básicas que deben ser satisfechas y así fluye el resto del día junto a las intenciones diarias del resto de la familia.

¿A qué me refiero con intenciones? A la manifestación de nuestras pasiones, intereses, dudas. A  la deliciosa oportunidad que nos brinda la des-escolarización de aprender aquello que queremos aprender. Para poner un ejemplo: hoy jueves quiero escribir un pequeño artículo y trabajar una hora sobre unos diseños; estas son mis intenciones que a me ayudan a estructuran mi día junto al día del resto de mi familia. Dependiendo de la edad de nuestros hijos e hijas su capacidad de organizarse e intencionar es más evidente. Por ejemplo, mi hijo de 5 años dice: hoy quisiera hacer un rompecabezas e invitar a jugar a las vecinas. Eso nos da la pauta para organizar el día también con esas intenciones y sabiendo que por lo menos para la primera actividad posiblemente requiera apoyo mío o de su padre.

De esta manera, podemos observar que el día no se configura desde afuera, o sea no hay una agenda o un currículo que determina cómo voy a llevar ese día. Sino, son las ganas de vivir, de aprender, de desplegar nuestro ser en acciones que nos lleva a trazarnos intenciones que a la final terminan en acciones concretas, en resultados visibles o no (como el juego con las vecinas).

Peter Gray, menciona que en nuestro ADN está la capacidad de organizarnos y que ésta se va desarrollando con la edad; por lo tanto, nuestros hijos e hijas aprenderán a utilizar su tiempo según sus necesidades e intereses. Debemos confiar en ello, proveyendo de herramientas para hacerlo; por ejemplo mi hijo de 5 años podría concentrarse tanto en una actividad que se olvida hasta de comer y no para de hacer sino hasta que acabe. Varias ocasiones sino le sale como él quería se frustra tanto que acaba muy mal; por lo que solamente a manera de sugerencia le digo que podemos hacer por etapas, que podemos tomar un refrigerio en medio o dejar para otro día (si es algo muy largo). No le impongo mis tiempos porque yo sí que necesito comer y tengo menos paciencia que él en proyectos minuciosos; pero le sugiero, quiero que sepa que nosotros manejamos al tiempo, no éste a nosotros y también que hay maneras de organizarse tomando en cuenta otras necesidades prioritarias.

En fin, deseamos primeramente como adultos desaprender esta absurda lógica que nos han impuesto de estar siempre presionados por el tiempo, de vivir apurados y de incluso de medir a otros por cuán ocupados se ven y así empezar a vivir para transmitir y orientar a nuestros hijos e hijas.

Más información sobre herramientas de organización: https://agilelearningcenters.org/item/kanban/

V Encuentro “Mushuk Away”

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Gracias Mushuk Away 2018 por este precioso tiempo compartido. Gracias a todas y todos por la siembra de tantos pensamientos, sentimientos y sensaciones bellas. Gracias por la vulnerabilidad y transparencia en los intercambios de palabras. Por la entrega y la humildad con la que se dieron en este espacio y se dan a sus proyectos, familias y comunidades. Gracias por hacer evidente que este gran sueño de “otro mundo” se construye desde abajo y con corazones como los suyos desprendidos del anhelo de poder, fama, dinero y relevancia.

Gracias por la sentida “ronda de abrazos de despedida” que penetró hasta lo profundo del alma sembrando en el interior la realidad maravillosa de sentirnos acompañados, de sentirnos en familia. Gracias a la escuela “La Nueva Esperanza” que nos movió e inspiró con la determinación de las familias del Puerto Cabuyal por ofrecer la mejor educación a sus hijos;  una que les compromete con sus vidas, su presencia y su tiempo. Muchas gracias al equipo organizador y servidor de esta preciosa propuesta educativa por inspirarnos con la pasión, entrega y trabajo reflejado en cada rincón y en cada niño y niña.

Gracias al hermoso lugar que fue nuestro hogar durante 4 días y 3 noches por ser catalizador de una experiencia decolonizadora. Allí “desconectados” tuvimos la oportunidad de conectar mejor con la naturaleza, con nosotros mismos y con los demás.
Gracias a todos y todas por ser quienes son. Ahora con el corazón lleno de alegría, fe y compromiso, seguiremos construyendo cada una desde su particular realidad, pero unidos como familia en un sueño que late como un solo corazón: MUSHUK AWAY – “Nuevo Tejido”.
Gracias a Julián Larrea (Asociación SER – Macas) por el registro audio-visual que nos permitió hacer esta pequeña edición de lo vivido en este hermoso encuentro.

La economía familiar cuando educamos en casa

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Por Karina Rodríguez

Habíamos iniciado ya la “conversación” sobre esta temática clave en un post previo. Sin embargo, ahora queremos ahondar más en este tema, que sin duda, es fundamental en la no-escolarización o desescolarización.

El fuerte vínculo que existe entre el sistema educativo y el sistema económico nos invitan a re-pensar el trabajo, el sentido de productividad; a re-evaluar el presupuesto, deudas e inversiones y a re-conciliar nuestro concepto de éxito.

Nos queda claro que la escuela, desde su origen, fue el lugar de entrenamiento para la “mano de obra calificada” en la época de la industrialización (https://www.youtube.com/watch?v=VHKGEI-q4wk) y desde allí ESCUELA Y EMPRESA se deben lealtad. Íntimamente conectadas, han ido ajustando horarios, años de escolarización y currículos. Actualmente, lastimosamente la rigidez de la educación no se llega a actualizar a lo que las empresas reconocidas exigen y peor aún logra formar gente emprendedora, gestora de proyectos distintos (https://www.youtube.com/watch?v=-Egxm5QuW9o).

Es por esta razón, que pensar en desescolarización nos invita necesariamente a re-ver el tema económico. Principalmente cuando éste aparentemente es un impedimento para hacerlo. No cabe la menor duda que educar en casa es un proyecto familiar que nos brinda la enorme posibilidad de detenernos a pensar, sentir y actuar a favor de un plan de vida que viabilice estos sueños y por tanto re-defina nuestro estilo de vida, la participación de cada progenitor en las dos áreas: la educativa y la productiva y hasta en algunos casos nuestro lugar de residencia. (Conocemos a varias familias que se han mudado a otras ciudades en las que contaban con un terreno o casa para residir o ciudades en las que podían prescindir del automóvil; brindándose así como familia la oportunidad de no caer dentro de ese círculo vicioso de nos presenta el famoso progreso: el endeudamiento).

Optar por la desescolarización, nos ayuda a recortar gastos de pensiones, movilización, actividades extracurriculares y a veces hasta la alimentación fuera de casa. Además, nos brinda la oportunidad para iniciar con proyectos productivos propios y/o a impulsar a nuestros hijos, ya de jóvenes, a hacerlo. (Hay que tomar en cuenta que la escolarización secundaria fue también un invento tardío que benefició al mercado, manteniendo como consumidores “improductivos” a los jóvenes que antes podían contribuir económicamente).

En fin, se cae en un gran error al pensar que esta opción sin escuela exige económicamente más que la escuela o que es imposible para familias con recursos limitados. Creemos firmemente que siempre hay maneras, siempre que se quiere se puede. Al fin y al cabo la felicidad y desarrollo integral pleno de nuestros hijos merece re-estructurar todo lo que sea necesario.

……

A manera de inspiración, la fanpage de una familia que en su anhelo de hacer educación en casa cambió hasta de lugar de residencia, de Quito a Macas y más tarde la recompensa fue hermosa; la creación de un interesante proyecto: https://www.facebook.com/VoluntariadoenMacas/

Otra de una madre que renunció a su trabajo para estar con sus hijos e hizo realidad un sueño que potencia el aprendizaje de sus pequeños junto a otros: https://www.facebook.com/Tamandua-131253923724557/

La página web de Natalia Rivera que trabaja flexiblemente en su profesión turística para acompañar los procesos de aprendizaje de sus hijos y que además para acompañar a otras familias en este proceso y generar algunos ingresos creó: http://www.contusguaguas.com/

 

¿Cómo hacemos con las finanzas cuando hacemos Homeschool?

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Por María Eliza Acosta y Juan Pablo Andrade

Antes de optar por desescolarizar a nuestros hijos un tema importante a tratar en familia es la forma como se va obtener un sustento económico adecuado (por no decir, suficiente). Son variadas las opciones, pero el hecho de que nuestros hijos e hijas requieran la presencia de una figura facilitadora de las experiencias de aprendizaje nos lleva a tomar algunas decisiones importantes y cambiar la perspectiva de vida o lo que comprendemos como calidad de vida.

Una de las primeras cosas que nos puede ayudar a visualizar las opciones en el aspecto económico es cambiar la perspectiva que tenemos sobre  “el tiempo productivo”, al hacer homeschool el tiempo no se limita a horas clase u horas de trabajo, sino que la noción del tiempo se expande al no tener horarios fijos, llegando a ser personas ricas en tiempo, el cual dependiendo de las necesidades de la familia se puede distribuir en actividades que den un rédito económico y sean momentos significativos de convivencia y aprendizajes en conjunto. El espacio de trabajo no es un espacio alejado de nuestros hijos/as. Se convierte en espacios de realización profesional más visibles y reales a todos.

Se empata la riqueza de tiempo y estilo de vida cuando tenemos tiempo para hacer cosas que normalmente tenemos que comprarlas por no tener tiempo para hacerlas, y se convierten en proyectos familiares como realizar muebles, ropa o alimentos lo que a su vez nos invita como padres a descubrir talentos y habilidades que no pudimos descubrir o desarrollar al ser parte del sistema tradicional y esto a su vez se convierte en un espacio para que nuestros hijos e hijas se vinculen y descubran sus propias potencialidades.

Con respecto a la calidad de vida entramos a tratar el tema sobre cómo organizamos los ingresos económicos de las cosas que consumimos como: importantes, urgentes, indispensables o innecesarias. El ordenamiento de estas prioridades se da entorno del ambiente de aprendizajes y convivencia que queremos dar a nuestros hijos/as.

El Homeschool y su realidad de aplicación en base a las experiencias que tenemos a mano, tiende a reducirse a ciertas familias que logran organizarse de tal forma que entre el trabajo de ambos (medio tiempo, flexible, etc) ingrese la cantidad de dinero necesaria para el nuevo presupuesto familiar o uno de los progenitores se quede en casa mientras otro continúa con un trabajo de salario fijo.

Sin embargo,  las posibilidades en base a una creciente cooperación entre familias y a la cercanía con herramientas de comercio colaborativo, puede expandir la opción de acceso a esta opción educativa a más familias y con mayor equilibrio de presencia de padre y madre.

¿Cómo debo prepararme para facilitar el aprendizaje de mis hijos?

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Por Karina Rodríguez S.

¡Vaya pregunta! Es que no existe una sola respuesta, ni peor aún recetas para ser los mejores facilitadores de nuestros hijos. Sin embargo, existen fundamentos que en familia debemos discernir, decidir y construir; para luego convertirnos en aquello que queremos transmitir.

No te preocupes si tus hijos no te escuchan, te observan todo el día. María Teresa de Calcuta

Nuestra cosmovisión, cómo percibimos nuestra existencia, qué consideramos esencial para vivir, cómo nos relacionamos con  todos los seres vivos, cómo nos conectamos con lo trascendente; en fin lo prioritario y fundamental para nosotros, es aquello que sin hablar, transmitiremos a nuestros hijos. Se visibilizarán estas perspectivas de distintas maneras: a través de cómo manejamos el tiempo, el cuidado que damos a la naturaleza, qué consumimos y cómo lo hacemos, qué atención le damos a los problemas sociales que nos rodean, qué tiempo y cuidado dedicamos a quienes requieren de atenciones especiales en nuestra familia y amistades, etc.

Desescolarizar requiere, sin duda alguna, de una revisión profunda y constante de aquello que nos sostiene, inspira, impulsa y mueve como personas y familia. Porque el aprendizaje trasciende aquello que nos enseñaron en la escuela. Aprender es vivir, por tanto representa no solo lo que sepamos, ni solamente lo que hagamos, sino principalmente cómo SEAMOS.

En nuestro caso, lo que queremos transmitir a nuestros hijos son valores, herramientas, vías para que ellos y ellas sepan que hay alternativas a los caminos ya establecidos por la sociedad. Hay esperanza de construir algo distinto, de la mano de otros y otras, no compitiendo, sino colaborando. Que conozcan que pueden contribuir a un mundo distinto y sobretodo, pueden creer en ellos mismos y construir aquello que sea fiel a su esencia; a lo más único y propio de sí mismos.

Por tanto, para ser modelos de esto, necesitamos de-construirnos, des-escolarizarnos, trans-formarnos en las mejores versiones de nosotros mismos y este es un camino de toda la vida; un camino que lo recorreremos de la mano de nuestros hijos. Para esta importante jornada, nos acompañarán la compasión, la paciencia y la humildad. Reconociendo que somos sus orientadores, pero no somos los responsables de lo que ellos harán posteriormente con sus vidas. Seremos sus mentores principales, pero seguro irán apareciendo otros en el camino, según sus intereses y tiempos.  Seremos su comunidad  primordial, la de mayor confianza y contención, pero no la única; tejeremos relaciones significativas que nos acompañen en esta aventura y más tarde ellos mismos irán tejiendo relaciones y comunidades de las que se enriquezcan y a quienes nutran también.

En fin, no hay aprendizaje que valga la pena, sino hay un lugar seguro para hacerlo; un hogar en donde la confianza sea la tierra fértil en la que todos vayamos creciendo…

Les dejamos información sobre Sarah Mackenzie, una extraordinaria madre-facilitadora de 6 hijos desescolarizados y autora de Teaching from Rest: A Homeschooler’s Guide to Unshakable Peace, un libro que debería ser leído:

PRIMER CAMPAMENTO EN EL NIDO

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Este viernes 10 y sábado 11 de agosto tuvimos la preciosa oportunidad de abrir nuestras puertas para el encuentro de más de una decena de familias interesadas en la desescolarización. Entre ellas, familias base (quienes ya están viniendo a nuestras reuniones de martes); familias que han estado en las capacitaciones y familias “nuevas” (interesadas recientemente en el tema de desescolarización). Juntas pudimos gozar de una jornada que contribuyó a re-pensar la vida y re-sentir nuestra paternidad y maternidad. A través de conversatorios, juegos, dinámicas y diálogos más íntimos, fuimos profundizando en nuestras relaciones, convicciones y caminos.

Confirmamos que este camino de la desescolarización es, sin duda, una gran oportunidad para el crecimiento, conexión y florecimiento de toda la familia y que así mismo conlleva grandes desafíos que nos invitan a des-estructurarnos, des-escolarizarnos y confiar primeramente en nosotros mismos para así confiar plenamente en nuestros hijos. Para lo cual, caminar en comunidad, se vuelve una necesidad y una inmensa oportunidad para aprender, enriquecernos y atravesar obstáculos juntos.

Además, confirmamos la necesidad de buscar espacios para ser vulnerables que contribuyan en nuestros procesos internos que sigan fortaleciendo nuestro SER para poder transmitir a nuestros hijos, con nuestra vida misma aquellas virtudes, narrativas, valores en los que se fundan nuestra existencia. De esta manera también seguir confiando en nuestra intuición para orientar a nuestros hijos desde su propia naturaleza única que no responde a los estándares impuestos por la educación tradicional ni la psicología infantil.

 

Cronología de la jornada:

El evento inició a las 11am con la feria de trueque y gratiferia, en la cual soltamos aquellas pertenencias que no estaban recibiendo un buen uso, intercambiamos productos hechos por quienes participaron y recogimos gratuitamente aquello que necesitábamos.

Más tarde, en medio de juegos, actividades de expresión plástica, los niños en especial nos demostraban la confianza que tienen en sí mismos, al lanzarse a “meter mano” y crear aquello que desean. Para después conversar sobre la desescolarización, reflexión que siguió en medio de la rica y amena tertulia que se generó alrededor del fuego. En medio de la ingesta de alimentos asados abrimos poco a poco nuestros corazones a situaciones particulares que nos mueven y preocupan como padres y madres. En la noche, unos en carpas, otros en cuartos descansamos plácidamente en medio del ventarrón que nos acompañó.

El día siguiente, nos organizamos a la manera de una agile learning community, haciendo uso del kanban cada persona ofreció algo a la comunidad y así el día se configuró con la rica diversidad de todos y todas. Entre actividades de jardinería, de expresión corporal, reflexiones profundas sobre desescolarización y psicología infantil, uso de la tecnología y círculo de mujeres; gozamos de este día y pudimos llegar a intercambios más profundos no solo de saberes, sino también de profundos sentires.

Gracias a todas las familias que participaron; por su aporte único a esta experiencia, su rica comida que alimentó a todos y por su gratitud que se vio reflejada en la limpieza de los espacios. Sobretodo, gracias por las risas, gritos y más de sus hijos e hijas que ofrecieron el ambiente perfecto para este primer campamento de muchos más…

 

¿Seré entonces la profesora de mis hijos? ¿Pero yo no estudié nada relacionado con educación?

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Por Karina Rodríguez

Mi respuesta a esta pregunta empezaría con otra pregunta ¿necesitó maestra de educación física tu hija para aprender a gatear, caminar, correr, saltar? ¿o fueron sus ganas de involucrarse más en la realidad que le rodea y la maduración de su cuerpo que le llevaron a hacer eso y mucho más? Estamos tan acostumbrados a pensar que necesitamos de otros para aprender y se nos olvida que los mejores aprendizajes son siempre fruto de la necesidad, interés y maduración en niños, jóvenes y adultos.

“Vivir es aprender” lo afirma John Holt; y es que no hay una frase más contundente que esta para visibilizar cuál será nuestro rol en la vida de nuestros hijos. Si la vida y el aprendizaje suceden de la mano, nuestra mejor inversión como padres; está en el SER y no tanto en el HACER. Empezaremos por nosotros primeramente ser aquellos modelos de todo lo que queremos inculcar en ellos y lo demás vendrá por añadidura. “Educar la mente sin educar el corazón no es educación en absoluto” replicó Aristóteles y es que en realidad no hay certeza de que los conocimientos que hoy podríamos enseñar servirán en el futuro. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es cultivar su pasión por la vida, su curiosidad innata, su increíble imaginación, etc. En fin, potenciar aquello que ya son.

Es entonces, como de una manera tan natural y tan conectada, como se van desplegando estos procesos de aprendizaje de nuestros hijos. Siempre en sincronía y armonía con sus necesidades, intereses, etapas de desarrollo y maneras únicas de aprender. (Por ejemplo, hay niños que han aprendido a leer jugando scrabble, otros repitiendo los cuentos que tantas veces pedían a sus padres les leyeran, otros simplemente parafraseando los textos que ven escritos por todo lado en la ciudad, etc.) No existe una única manera de aprender, cada niño y niña va encontrando la suya propia.

En estos procesos tan únicos y hasta mágicos, nosotros sus padres nos convertimos en facilitadores que observan de cerca, retiran obstáculos innecesarios, confían y afirman; pero no interfieren. Por lo tanto, brindamos los mejores recursos (posibles para nosotros), espacios y herramientas para que aprendan aquello que están intentando, quitando barreras innecesarias. (Por ejemplo, si observamos que ama trepar, intentaremos adecuar espacios para este fin que sean seguros).

Como facilitadores, procuramos que los espacios que los rodeen sean estimulantes, sin llegar a ser pequeñas guarderías, sino espacios bien organizados y distribuidos con cosas a su alcance. Nos percatamos por brindarles oportunidades de interactuar en la naturaleza, con otros niños y con otros adultos. En especial, intentamos seguir siendo la mejor versión de nosotros, siendo coherentes con aquello que decimos creer.

“Como no podemos saber qué conocimiento será tan necesario en el futuro, no tiene sentido tratar de enseñarlo de antemano. En cambio, podemos tratar de ser personas que aman aprender tanto y tan bien, que nuestros hijos adquirirán la habilidad de aprender aquello que se necesite aprender.” John  Holt