Un día en el Nido Casa Abierta

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Curso: “De la obediencia a la colaboración”

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Nuestra querida amiga Rebecka Koritz constantemente está abriendo cursos virtuales para padres, madres y educadores que quieren seguir profundizando en su entendimiento de la naturaleza de los niñ@s para promover espacios de convivencia armónicos y respetuosos. Sus años de experiencia como educadora pionera e incansable observadora hacen que sus cursos tengan una excelente combinación entre consejos prácticos; que vienen desde el corazón de una madre experimentada, e insumos teóricos que fundamentan y respaldan sus propios hallazgos a lo largo de su amplio recorrido como educadora.

Recomendamos con mucho entusiasmo el curso “de la obediencia a la colaboración” y les invitamos a obtener toda la información del mismo en el siguiente enlace:

De la Obediencia a la Colaboración

¿Por qué optamos por el unschooling?

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¿Por qué optamos por el unschooling?

Por María Eliza Acosta y Juan Pablo Andrade

Hay que entender que todo el espectro de alternativas educativas parte desde la reforma de la escolarización misma. El ´unschooling´ al provenir desde una lógica distinta, la desescolarización justamente; viene a ser una opción que permite el aprendizaje natural, que devuelve la responsabilidad de sus procesos educativos a quien aprende.

El aspecto que nos interesa en esta explicación va encaminado a los niños y niñas. De esta manera, el unschooling se basa principalmente en confiar en las capacidades naturales de los pequeños, quienes en un entorno estimulante pueden desarrollar todas las habilidades necesarias para una vida; siendo individuos proactivos, motivados y reflexivos.

Es evidente en este punto tener en cuenta los temores y retos que impone el acercamiento o implementación de este proceso de aprendizaje, que requiere un continuo espacio de reflexión.

Así desde sus inicios como propuesta educativa, John Holt plantea una crítica y reflexión sobre el sistema educativo, de esta manera pone en debate las prácticas comunes en la enseñanza institucional, y busca rescatar las formas intrínsecas que motivan el aprendizaje en las personas.

Los temores y retos se van aclarando en la continua convivencia y acompañamiento, que permite generar hábitos y formas en las cuales se crean ambientes educativos cada vez más productivos, ambientes que son resultado de una observación cercana al infante y que responde a sus inquietudes e intereses.

Es también un ejercicio constante de confianza en las capacidades a la familia nuclear y familia cercana, pero principalmente hacia nuestros hijos e hijas con quiénes compartimos y desarrollamos un camino. Es por ello que la alternativa educativa del `unschooling´ tiene el potencial de contribuir al florecimiento de los seres humanos al no restringir su aprendizaje a la guía de un contenido esperado y fragmentado e impuesto.

Esta es una breve descripción de nuestra interpretación y motivos por los cuales hemos escogido el unschooling.

¿Homeschool o Unschool?

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¿Homeschool o Unschool?

Por Juan Pablo Andrade y Ma. Eliza Acosta

Existen posiciones, caminos, tendencias, cuestionamientos y postura educativas, políticas y sociales que definen distintas formas de educación fuera del ámbito escolar.

Hay que entender que así como vivimos procesos de adaptación a las diferentes etapas de nuestra vida, también, las personas o familias que deciden salir del ámbito escolar llevamos nuestro proceso. A este proceso lo denominamos desescolarización, ya que no solo lo atraviesan nuestrxs hijxs sino todos los miembros de la familia alrededor de esta vivencia.

Desde los años 60’s fuertes corrientes de crítica al sistema escolar hiperestandarizado comenzaron a tomar fuerza y a estos procesos se los denominó teorías de desescolarización de la cual se derivan muchas otras formas en las cuales entender la educación. Es difícil establecer una línea de dónde comienza los espacios desescolarizados o exactamente cómo se organizan todas las tendencias de desescolarización.

Principalmente establecemos la posición de las familias en crítica y con propuestas alternativas a la educación formal propuesta por el estado que responde a intereses del estado de paso.

La tendencia de desescolarización que prescinde de esas guías de formación se la denomina Unschool, dada la traducción al español los términos deschooling y unschooling terminan abarcando lo mismo, aunque el unschooling proponga dejar a un lado un currículo establecido y confiar en la capacidad y necesidad de los niñxs de aprender.

Varios autores describen diferentes visiones por las cuales acercarnos a estos temas, que como objetivo es responder a las falencias que presenta la educación escolarizada. Algunos de ellos a saber, John Holt, Iván Illch, Mcluham, P Goodman, y un investigador que plantea estudios actuales Igelmo Zaldivar.

En si hay familias que optan por el homeschool y pueden optar por seguir un currículo, ya sea el propuesto por el estado o por instituciones que lo facilitan, en el caso de Ecuador son instituciones de carácter internacional que presentan mayor flexibilidad, dejando a criterio de las familias la forma cómo la van cumpliendo.

 

Las motivaciones de las familias por la desescolarización son diversas y partiendo de estas motivaciones se definirá si el homeschool es con o sin una guía curricular.

 

¿La socialización? ¿Para qué?

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¿La socialización? ¿Para qué?

Por Karina Rodríguez

Esta es una de las preguntas frecuentes que recibimos y, siendo sinceros, nosotros nos la hicimos alguna vez. Cuando añadimos el “¿para qué?” resulta interesante descubrir lo que se dice sobre la socialización. Por ejemplo, en una página de psicopedagogía, señala que la socialización es un proceso mediante el cual el individuo adopta los elementos socioculturales de su medio ambiente y los integra a su personalidad para adaptarse a la sociedad.  Dicho en otros términos, socializar es el proceso por el cual el niño, aprende a diferenciar lo aceptable de lo inaceptable en su comportamiento. Se espera que los niños aprendan, por ejemplo, que las agresiones físicas, el robo y el engaño son negativos, y que la cooperación, la honestidad y el compartir son positivos.

Al leer esto, me pregunto, ¿No es mas un mito esto de la socialización dentro de la escuela que una necesidad real? ¿Creemos realmente que las escuelas son el mejor ejemplo de socialización?  Basta con mirar las múltiples cifras y noticias desalentadoras sobre bullying, homocidios, tiroteos en escuelas, suicidios de estudiantes, etc; para corroborar que, sin duda, el sistema educativo no ofrece espacios de interacción social adecuados.  Esta interacción no es natural para los niños y niñas, sucede por imposición; sin importar si estaban listos para relacionarse, si su edad, temperamento o interés contemplaban el anhelo de compartir todos los días por tantas horas con distintos niños y niñas, lejos de sus familias.
Además, considero que es un mito, porque cuando planteamos la pregunta, pensamos en que al educar en casa nuestros hijos estarán solos, enajenados del mundo, inmersos en una burbuja en la que nada van a aprender de la interacción social con otros seres humanos y peor con sus “pares”. Por el contrario, la educación en casa, sin duda, ofrece una oportunidad única de que las habilidades sociales son aprendidas por imitación, imitándonos a nosotros, mientras se desarrollan naturalmente.
En la libertad, naturalidad y confianza que ofrece el estar en un ambiente seguro, como la casa y la comunidad cercana, los niños tienen mayor oportunidad de socializar naturalmente con la gente; lo hacen directamente con quienes somos sus referentes fundamentales, junto a quienes irán experimentando, en medio de un espacio seguro, sus habilidades relacionales y sociales.
Somos nosotros quienes les enseñaremos a resolver conflictos, a tratar a la gente, a pedir perdón, a saludar, etc. y todo lo haremos respetando sus tiempos, temperamentos y hasta maneras únicas. Es en el marco del hogar en donde aprenderán a desenvolverse principalmente; y si tienen hermanos, es con ellos y ellas que aprenderán a controlarse, a compartir, a empezar/dirigir/terminar un juego, etc. Junto a sus hermanos aprenderán a desarrollar relaciones significativas en medio de lo desafiante de compartir a sus padres, abuelos, etc.
Su familia ampliada será también una comunidad que apoye de vez en cuando a estos procesos y si no la hay; una comunidad de familias que también educan sin escuela será el mejor respaldo para todos. En medio de la naturalidad con la que surgen estas relaciones y la confianza como base fundamental que nos sostiene a todos y todas; los niños irán desarrollando estas habilidades que seguirán aprendiendo la vida entera. Las amistades se cultivarán sin el estrés del timbre del recreo terminado, o los puntos menos por conversar en clase, o las contadas horas para jugar y compartir que ofrece el sistema educativo tradicional con su obsesión por mantener a los niños ocupados dentro y fuera de la escuela.

¿Desescolarización para qué?

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¿Desescolarización para qué?

Por Juan Pablo Andrade

Sin partir desde dogmatismos, desde tendencias, desde exclusivas particularidades, ni desde posturas políticas de gobernanza, la exigencia y cumplimiento de derechos desde el núcleo (aún) primario de la sociedad, la familia, se establece necesidades por ser atendidas, nuevamente, lejos de lo prioritario material, aunque no necesariamente humano. Tales dictámenes que se nos presentan en cascada desde cúpulas administrativas, directivas o sociales no permiten definir un panorama alternativo para opciones de desarrollo humano que partan de propuestas sociales sencillas, a la vez que trascendentales y de profundo compromiso.

Desde estos aspectos a tomar en cuenta, la desescolarización como proceso de transformación y respuesta a la dinámica social imperante, pone bases en profundas convicciones y apegos a aspectos humanos que han definido nuestra manera de proceder y desarrollarnos desde los inicios como especie gregaria, como comunidad, como “civilización”.

Plantear conceptualmente el proceso de desescolarización es representar una amplia gama de aspectos que van desde un simple sentimiento de apego, hasta una discusión filosófica sobre el propósito humano en la vida. Es replantear, o mejor dicho revisitar ideales sociales en respuesta a brechas de desigualdad y exclusión vigentes y tangibles. Hay que crear opciones de diálogo constructivo hacia el reconocimiento y mejora de este tipo de prácticas como forma de convivencia y de adecuada inclusión a las diversas realidades que hoy más que nunca, y mañana más que en el presente, se crean y moldean de la misma forma en la que se desarrolla la sociedad.

Nos reconocemos en nuestro compromiso dentro de la sociedad, y es por ella que nos reconocemos en los derechos que nos acompañan, para que en base a estos podamos generar adecuadas y buenas prácticas no solo de educación, no solo de aprendizajes, no solo de enseñanza, sino de convivencia y de generar comunidad.

Lo que se nos presenta hoy no es nuevo en los procesos de desescolarización pero sí es propuesta para ejercer libremente el verdadero acceso a una educación.

 

Capacitación ALF: reflexión y agradecimiento

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Recuerdo el sentimiento, de junto a mi esposo estar soñando crear algo; algo educativo que potencie nuestro anhelo por una educación que empodere, que libere, que contribuya en el florecimiento de los seres humanos. No sabíamos qué podría ser, sólo sabíamos que no dejaríamos a nuestros hijos a la merced del sistema educativo ni alternativo, ni tradicional. Fue cuando me “tropecé” con un artículo sobre el aprendizaje auto-dirigido escrito con tanta claridad y pasión por Rebecka Koritz. La busqué hasta dar con su whatsapp; extensos mensajes compartimos antes de tenerla cerca nuestro; en nuestro país junto a su compañero de trabajo Rubén Alvarado, un personaje de esos que casi no se encuentran en estos tiempos. Ambos con tanta pasión, claridad y que con discursos muy profundos y vivencias poderosas; enriquecieron nuestra vida de múltiples maneras. Su amistad interpeló la confianza de nuestros hijos y la fragilidad en nuestros procesos internos que ya venían tocando fondo desde hace rato. Su sabiduría y confianza abonaron aún más a esta tierra de donde emergen nuestros sueños que incluyen la educación como corazón de una nueva sociedad; y que permean cada dimensión de la existencia plena.

Cuando habíamos decidido invertir en costear los pasajes de ambos sin tener idea cuánta gente se sumaría a este sueño en constante y ardua construcción, contábamos con el compromiso serio de nuestra familia, los 4. Algunas pocas familias, empezaban a venir a este espacio y se interesaron; pero no fue sino hasta que la fecha se acercaba y más aún cuando vivimos la misma experiencia que el ALF proporciona que empezamos a acercarnos, a conocernos y a compartir aún más profundamente. Esta llamita que quedó encendida con las relaciones de amistad que empezaron a forjarse anhela seguir propagándose paralelamente con la profundización de estas relaciones que esperamos nos lleven a co-crear el mundo que soñamos, como punto de partida para que nuestros hijos sigan soñándolo y dándole las múltiples formas que ha de tener: un mundo en el que quepan todos los mundos.  Es este sentido de comunidad, resultado también de las herramientas ágiles, es decir; flexibles, adaptables, “inteligentes” que permiten el involucramiento y hasta empoderamiento de todos y todas las participantes de esta experiencia como constructores de la misma. Como debe ser el aprendizaje, una responsabilidad que nos corresponde desde que nacemos a cada ser humano y que el sistema educativo nos ha hecho creer que nos es ajeno.

Gracias a todo lo compartido en este tiempo: patrones de escolarización y cómo éstos siguen impidiéndonos conectarnos con lo profundo de nosotros y así confiar en nosotros y por ende en nuestros hijos e hijas. Barreras de comunicación, técnicas para comunicarnos de una manera respetuosa y siempre validando todas las emociones; porque esta sociedad sigue castigando a algunas emociones tales como el miedo, el enojo, la frustración, entre otros. Juegos que despertaron todos nuestros sentidos, permitieron el contacto y así contribuyeron a una rica y saludable sinergia en nosotros mismos y entre todos y todas. Raíces profundas del aprendizaje auto-dirigido como una manera de ver, sentir y actuar frente al aprendizaje y no como una metodología o pedagogía más. Porque esta no es una receta, ni se alimenta de lo tradicional; sino que se establece bajo otro paradigma, algo que ninguna pedagogía ni método hace. Acá se habla de desescolarización, no de escuela alternativa, no es: “más de lo mismo, cambiadito de forma”, es algo completamente nuevo. No es una re-forma, es una re-fundación, a mi parecer.

Es entonces, bajo esta nueva perspectiva que la manera en cómo nos relacionamos debe ser re-pensada. Cómo nos relacionamos con nosotros mismos, nos conocemos, nos respetamos y hacemos respetar nuestros límites. Cómo nos relacionamos con los demás de una manera auténtica, libre y respetuosa. Cómo vemos a los niños como seres con todo el potencial para florecer y no como cajas vacías que hay que llenar o seres incompletos, ignorantes que hay que corregir y disciplinar.  Esta tarea de desescolarización nos convoca a una re-fundación de nuestros propios paradigmas de quiénes somos, cómo nos expresamos, por qué hacemos lo que hacemos, para qué tenemos lo que tenemos, qué valoramos, qué juzgamos, qué tipo de persona consideramos mejor, superior o importante, qué temas creemos que son relevantes, fundamentales en la vida, etc.

Esta experiencia de tres semanas ha aportado mucho a este cuestionamiento que está alcanzando su madurez, mientras va encontrando respuestas; no absolutas, porque este no es un nuevo sistema que busca estandarizar procesos; sino vislumbres, vistazos, pistas, claves, fundamentos para que juntos y juntas sigamos desde donde estemos y cómo estemos co-creando la mejor experiencia para nosotros y nuestras comunidades.

¡Gracias a mi familia, Rebecka, Rubén y cada una de las personas que creció junto a nosotros en este lindo tiempo compartido!

Video del ALF Sudamérica: https://www.youtube.com/watch?v=qTbaGRNO7A0&t=0s&index=61&list=PLfq_iSOHSUU7tU9cDmx1_sKuPM-mfrk18

Video de los módulos: https://drive.google.com/open?id=1InPrvO6xG8iuV5wbQ_TWWg9HoHnLqcM5

Sábado 6 de Febrero 2016

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Reseña de la experiencia vivida por la tallerista invitada; Rita Merino Utreras – artista plástica ecuatoriana :

En el taller de “modelado en arcilla” hicimos un primer contacto con la arcilla, nos divertimos amasando, tocando la tierra, hallando sus dificultades y mezclando el barro y el agua. Alimentando nuestras sensaciones y aproximándonos a la expresión plástica a través de nuestras manos. Los adultos tratando de vencerse y encontrarse y los niños explorando con mayor libertad el volumen y las texturas.

Este camino artístico intenta ser el comienzo de una vía intensa de conocimiento e intuición, con el sentido de encontrar cuán importante es expresar nuestras emociones para comunicarnos de manera lúdica con nosotros mismos y con los otros, dentro del ámbito familiar que propone “El Nido”. 

 

Familias que participaron en esta jornada:

Adriana Pimentel defChave Pinto def    Andrea Pinto def    Gaby- Isabel Aguinaga defLizette Hermosa defTatiana Guerrero def    Ma Elena Gallardo def       Paola Jaramillo defGabriela Alarcon def       Gabriela Ponce def

Ana Michelena