Filosofía

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Filosofía detrás del aprendizaje auto-dirigido

“Vivir es aprender, es imposible estar vivo y consciente sin estar constantemente aprendiendo cosas” John Holt

Un niño libre a quien se le ha confiado lo que por naturaleza le corresponde, su aprendizaje que es a su vez su vida misma; es un niño con un potencial para estar conectado consigo mismo y el mundo. Es un niño que aprende a decidir, que nunca se olvida de su sentido de propósito.

Alrededor de 3 años son los que nos lanzamos a confiar plenamente en nuestros hijos; 9 en el vientre y el resto fuera del mismo. Durante esos 3 años, nuestra interferencia en su desarrollo es mínimo. Orientamos, seleccionamos alimentos, herramientas, oportunidades, etc. Pero cuando forzamos no nos va bien; la confianza es el fundamento sobre el cual se va forjando una relación fuerte, libre y con contención amorosa y respetuosa.

A partir de los 3 años, cuando ellos y ellas se saben amados, seguros, confiados lo mejor que podemos hacer es seguir confiando en ellos; brindándoles el regalo de apoyar sin interferir demasiado.  Nos han sorprendido por 3 años con sus ocurrencias e incluso obligándonos a nosotros mismos a transformarnos aún más (para darles lo mejor de nuestro acompañamiento); no hay nadie que sepa mejor que ellos sobre sus intereses, gustos, anhelos. Confiar en ellos los hace más responsables, los empodera y llena de auto-confianza y lo más esencial los habilita para escuchar su profundo sentido de propósito.

En contraste, tenemos ya decenas de estadísticas desalentadoras de adolescentes con depresión, aburrimiento crónico, totalmente desanimados de vivir y peor de aprender. Es fundamental, creer y crear un nuevo paradigma; uno que regrese a lo natural, a lo esencial, a la confianza.

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